¿De qué color es su cielo?
En conmemoración del Día Internacional del Aire Limpio para Cielos Azules (7 de septiembre) y el Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono (16 de septiembre), llevamos a cabo la campaña “¿De qué color es su cielo?” durante los meses de septiembre y octubre.
El Día Internacional del Aire Limpio para Cielos Azules resalta la importancia del aire limpio y llama a una mayor conciencia y acción a nivel mundial para combatir la contaminación atmosférica. En 2026, este día pone énfasis en la necesidad de enfrentar juntos la contaminación del aire y el cambio climático, invitando a las personas de todo el mundo a actuar para lograr un “aire más limpio, una vida más saludable y una prosperidad compartida” (PNUMA).
El Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono da a conocer la importancia de la capa de ozono, que protege a los seres vivos de la Tierra de la radiación ultravioleta nociva, y anima a la comunidad internacional a continuar sus esfuerzos para protegerla. El tema de este año es “Acción mundial para un planeta más fresco”, que resalta la importancia de la acción internacional para avanzar hacia una refrigeración sostenible, mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (Secretaría del Ozono del PNUMA).
El color del cielo: celeste

En un día despejado, ¿qué color se le viene a la mente cuando piensa en el cielo?
Para muchas personas, la respuesta es el celeste.
El color que llamamos “celeste” toma su nombre precisamente del cielo azul y despejado que vemos en los días claros. Así como el celeste es claro y azul, ¿no deberíamos también nosotros esforzarnos por mantener el cielo así de claro y azul?
Sin embargo, el cielo despejado que muchos dan por sentado no se mantiene así por sí solo. La electricidad que usamos y los automóviles que conducimos en la vida diaria, junto con la energía y los recursos que consumimos cada día, afectan el clima y el entorno atmosférico de la Tierra, y terminan alterando el color del cielo.
El cambio climático y la contaminación del aire que alteran el color del cielo

El cambio climático y la contaminación del aire están estrechamente relacionados. Los gases de efecto invernadero y los contaminantes atmosféricos liberados al quemar combustibles fósiles afectan tanto al clima como a la calidad del aire. Además, las olas de calor, las sequías y los incendios forestales, agravados por el cambio climático, también pueden empeorar la calidad del aire.
La contaminación del aire no siempre es visible, pero tiene un impacto considerable en la salud humana y en los ecosistemas. Los contaminantes liberados a la atmósfera pueden ser transportados por el viento más allá de las fronteras, afectando la calidad del aire de otras regiones. La Organización Mundial de la Salud considera la contaminación del aire uno de los mayores riesgos ambientales para la salud humana (OMS). Se estima que los efectos combinados de la contaminación del aire exterior y doméstico causan cerca de siete millones de muertes prematuras cada año.
¿Qué le sucede al color del cielo cuando la calidad del aire empeora? En los últimos años, el aumento de las partículas finas y ultrafinas, sumado a los incendios forestales cada vez más frecuentes por las temperaturas anómalas, ha afectado la calidad del aire. Cuando el aire se llena de estas partículas finas y de humo nocivo, la calidad del aire puede deteriorarse en amplias zonas, dejando el cielo nublado y opaco.
La capa de ozono: un escudo protector para el cielo azul

En el cielo azul que contemplamos existe un importante escudo que nos protege de la radiación ultravioleta: la capa de ozono. Ubicada en la estratosfera, la capa de ozono absorbe la radiación ultravioleta nociva que llega a la Tierra, protegiendo así a los seres humanos, los animales, las plantas y demás formas de vida del planeta. En el pasado, cuando se descubrió que ciertas sustancias utilizadas en refrigerantes y aerosoles dañaban la capa de ozono, la comunidad internacional se unió para hacer frente al problema, lo que llevó a la adopción del Protocolo de Montreal sobre las Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono en 1987 (PNUMA).
Sin embargo, el ozono no siempre es beneficioso. El ozono estratosférico, presente en las capas altas de la atmósfera, es un “ozono bueno” que protege la Tierra. En cambio, cuando los contaminantes atmosféricos provenientes de los gases de escape de los vehículos o de actividades industriales reaccionan con la luz solar cerca de la superficie terrestre, se forma el “ozono malo”. Este ozono a nivel del suelo daña la salud respiratoria y las plantas y, junto con otros contaminantes atmosféricos, contribuye a la formación del esmog fotoquímico.
Desde la adopción del Protocolo de Montreal, la comunidad internacional ha continuado sus esfuerzos para reducir gradualmente las sustancias que agotan la capa de ozono, y esta se está recuperando poco a poco. Sin embargo, el ozono a nivel del suelo sigue amenazando nuestra salud y el entorno atmosférico. El año 2026 marca el décimo aniversario de la adopción de la Enmienda de Kigali, que busca reducir gradualmente los hidrofluorocarbonos (HFC), potentes gases de efecto invernadero, e impulsar la transición hacia sistemas de refrigeración sostenibles y de alta eficiencia energética (Secretaría del Ozono del PNUMA). Por eso, es necesario ir más allá de la refrigeración que simplemente nos mantiene frescos, y avanzar hacia una refrigeración sostenible que también tenga en cuenta el futuro del planeta.
Borremos la huella de carbono y pintemos el cielo de celeste

¿Qué podemos hacer hoy, en nuestra vida diaria, para mantener un cielo claro y azul?
Cada pequeña decisión a favor del planeta —“borrar la electricidad” reduciendo el uso innecesario, “borrar el automóvil” reduciendo su uso, o “borrar los restos de comida” reduciendo el desperdicio de alimentos— contribuye a reducir el derroche de energía y recursos, a disminuir las emisiones de carbono y a proteger un entorno atmosférico saludable.
Ahora es el momento de borrar su huella de carbono y, en su lugar, pintar el cielo de celeste.
¿De qué color es su cielo?

Tómese un momento para mirar hacia el cielo.
¿De qué color fue el cielo que vio hoy?
“Gracias, cielo despejado, ¡hoy también!”. “El color del cielo es, sin duda, el celeste”.
Escriba un mensaje de aliento para el cielo y tómese una hermosa foto con el cielo de fondo.
■ Borrar la “electricidad” y pintar el cielo de celeste
- Desenchufar dispositivos o apagar regletas
- Usar las escaleras en lugar del ascensor
■ Borrar el “automóvil” y pintar el cielo de celeste
- Usar el transporte público en lugar de autos privados
- Para distancias cortas, ir a pie o usar la bicicleta
■ Borrar los “restos de comida” y pintar el cielo de celeste
- No dejar restos de comida
- Ordenar el refrigerador, hacer una lista de ingredientes y comprar solo lo necesario
Periodo de práctica intensiva
01-09-2026 ~ 31-10-2026
Elementos de acción
- 1Desenchufar dispositivos / Apagar regletas(Reducción anual de CO₂: 85 kg)
- 2Usar las escaleras en lugar del ascensor(Reducción anual de CO₂: 4,6 kg)
- 3Usar el transporte público en lugar de autos privados(Reducción anual de CO₂: 242,22 kg)
- 4Para distancias cortas, ir a pie o usar la bicicleta(Reducción anual de CO₂: 132 kg)
- 5No dejar restos de comida(Reducción anual de CO₂: 0,5 kg)
- 6Ordenar el refrigerador, hacer una lista de ingredientes y comprar solo lo necesario(Reducción anual de CO₂: 0 kg)
Compromiso de acción
Únase al compromiso de acción y haga una promesa para la Tierra.
¡25 885 personas de 45 países han participado en la campaña!
- No dejar restos de comida22 kg
- Usar el transporte público en lugar de autos privados9078 kg
- Desenchufar dispositivos / Apagar regletas5269 kg
- Ordenar el refrigerador, hacer una lista de ingredientes y comprar solo lo necesario0 kg
- Usar las escaleras en lugar del ascensor180 kg
- Para distancias cortas, ir a pie o usar la bicicleta6533 kg
Afiche

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Compartamos la campaña 366 Huellas de Esperanza
y protejamos nuestro planeta junto con nuestros amigos.
